La violencia recrudeció el jueves en Francia luego de que las fuerzas de seguridad reprimieran una manifestación para pedir justicia por un joven baleado el martes por la policía. El gobierno de Emmanuel Macron ordenó el despliegue de 40 mil policías y gendarmes para impedir una tercera noche de revuelta. La Fiscalía de Nanterre, localidad francesa lindante a París donde ocurrió el hecho, determinó que el policía que mató al joven repartidor de 17 años debe seguir en prisión provisional. El agente fue imputado por homicidio voluntario.

«La policía mata»

La marcha pacífica que organizó este jueves por la tarde en Nanterre la familia del chico de 17 años baleado el martes en esta ciudad del extrarradio de París derivó en incidentes y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los agentes antidisturbios recurrieron a los gases lacrimógenos y cargaron contra los manifestantes cuando algunos de ellos trataron de superar las vallas de contención, en particular en las proximidades de la prefectura.

La vocera del ministerio del Interior, Camille Chaize, indicó que la marcha había empezado con tranquilidad pero las cosas cambiaron una hora después, con el incendio de varios vehículos, contenedores y mobiliario urbano. Según la prefectura 6.200 personas participaron en la concentración convocada por la madre de Nahel, a quien se la podía ver con los brazos en alto en una camioneta, con una pancarta con el lema: «La policía mata».

«Siempre se ataca a los mismos, a los negros y los árabes, a los barrios pobres. Matan a un chico de 17 años así, sin motivo. Esta muerte nos produce odio», explicaba Ayoub, de 16 años, vestido de negro y presente en la marcha. Ni él ni su amigo Rayane, de 17 años, se sienten sorprendidos por los coches incendiados y la represión de las últimas dos noches en sus barrios. «La gente está harta, las generaciones pasan y siempre es lo mismo», relata el joven.

Desde decenas de autos hasta alcaldías, como Garges-lès-Gonesse al norte de París, pasando por escuelas y comisarías, las protestas por la muerte del joven de 17 años se plasmaron en incendios en varias ciudades. Solo en la noche del miércoles, unas 180 personas fueron detenidas y decenas resultaron heridas, informó el ministro del Interior Gérald Darmanin, quien expresó su apoyo a la policía luego de denunciar «una noche de violencia insoportable contra símbolos» del país. 

El antecedente de 2005

La muerte de Nahel provocó una gran indignación, desde el presidente Emmanuel Macron al futbolista Kylian Mbappé, y para evitar nuevos altercados el ministerio del Interior anunció el despliegue este jueves por la noche de 40 mil policías y gendarmes, entre ellos 5 mil en París. En la memoria colectiva de los franceses están los disturbios que estallaron en 2005 en los suburbios de las grandes ciudades, después que dos adolescentes perdieran la vida electrocutados cuando huían de la policía en Clichy-sous-Bois, al nordeste de la capital.

Sólo el año pasado, 13 personas murieron en controles de tráfico y muchos eran negros o de origen árabe. A mediados de junio, un guineano de 19 años perdió la vida en la ciudad de Angulema en circunstancias similares. En 2005 el gobierno del entonces presidente conservador Jacques Chirac decretó el estado de emergencia, por primera vez en la Francia metropolitana desde el final de la guerra de independencia de Argelia. Los dos policías inculpados fueron absueltos en 2015.

Aunque el líder derechista Éric Ciotti y la extrema derecha pidieron la activación inmediata del estado de emergencia, fuentes gubernamentales dijeron que no lo contemplan por ahora y que ningún responsable policial lo pidió en la reunión de crisis. El gobierno afronta una situación delicada, más aún cuando sus críticas generaron malestar entre los sindicatos de la policía, y busca conjugar la firmeza ante los disturbios con un apaciguamiento para evitar que se recrudezca la tensión.

La presidenta de los diputados «rebeldes», Mathilde Panot, llamó este jueves a derogar la legislación vigente sobre el uso de armas por parte de policías y gendarmes. «El grupo parlamentario de La Francia Insumisa presenta un proyecto de ley para derogar la versión del artículo 435-1 de la ley Cazeneuve que crea una licencia para matar», anunció la diputada de Val-de-Marne en su cuenta de Twitter.

Detienen al policía que disparó

Según el fiscal de Nanterre, el martes por la mañana Nahel había llamado la atención por haber cometido varias infracciones al código de tránsito a bordo de un coche que conducía sin tener la licencia, por lo que empezó a ser perseguido por dos policías en moto. Cuando consiguieron detenerlo al quedar inmovilizado en un atasco, los agentes le apuntaron con armas y le exigieron que apagara el motor. 

En lugar de eso el joven aceleró y fue entonces cuando uno de los dos policías le disparó en el pecho con un tiro que fue mortal. Inicialmente el policía afirmó que había utilizado su arma porque Nahel amenazaba su integridad y la de su compañero, pero las imágenes grabadas por testigos de la escena ponen en evidencia que esa versión es insostenible. 

El policía autor del disparo fatal fue imputado este jueves por homicidio voluntario y detenido. Los jueces instructores actuaron en línea con el pedido del fiscal de Nanterre, Pascal Prache, que horas antes había exigido la inculpación del brigadier de 38 años porque considera que el uso del arma contra el joven no se ajusta al marco legal.

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