Desde Brasilia

Un mes y dos días después del frustrado golpe que intentó derrocarlo, Luiz Inácio Lula da Silva será recibido este viernes por Joe Biden en Washington. La agenda de la cumbre contempla la defensa de la democracia , proyectos para mitigar la deforestación de la Amazonia e inversiones. No se descarta que Lula y Biden hablen sobre la guerra en Ucrania y en principio está excluida del temario la situación migratoria de Jair Bolsonaro, establecido desde fines diciembre en el estado de Florida. «Me reuniré con el presidente Biden en la Casa Blanca, queremos reconstruir nuestras relaciones para el crecimiento de nuestros países y el desarrollo de nuestra región» tuiteó el presidente minutos antes de embarcar este jueves a las diez de la mañana en Brasilia, vistiendo saco azul y camisa oscura. 

Democracias sitiadas

Tanto a Lula como a Biden les urge sumar esfuerzos contra el avance neofascista que en Brasil está bajo el comando de Bolsonaro y en Estados Unidos por el expresidente Donald Trump. El brasileño recibió una llamada de respaldo de Biden el 9 de enero, 24 horas después de la rebelión en la que miles de bolsonaristas saquearon los palacios del Planalto, el Congreso y Supremo Tribunal Federal, en el centro de Brasilia, reivindicando una intervención militar. El mensaje del telefonema fue claro: Washington no admitirá un golpe.

Hubo otra llamada desde la Casa Blanca el 31 de octubre, en la que Biden reconoció la victoria de Lula en los comicios frente a Bolsonaro, quien hasta hoy sigue poniendo en cuestión su derrota alegando un fraude ( el argumento de Trump para cuestionar el triunfo de Biden en 2020).

En la cita de este viernes es de esperar que los presidentes se pronuncien en defensa del estado de derecho y el respeto a la soberanía popular expresada en las urnas. Trascendió que Lula propondrá la regulación de las plataformas y redes sociales. «Los que pregonan el mal a través de Internet no pueden gozar de facilidades para hacerlo, esta discusión no puede ser en un país, tiene que ser en todos los países porque es un problema mundial» planteó Lula. Su intención es buscar algún consenso con Biden sobre como poner límites a las big techs antes de presentar la idea en el seno de la ONU, el G20 – del cual será presidente en 2024 – y el grupo BRICS.

Biden 2016

El empeño actual de Biden en defensa de la democracia es vital para Lula, cuya victoria frente a la asonada del 8 de enero no significa el fin del movimiento sedidioso. Pero es cierto que la actual posición del mandatario del Partido Demócrata difiere de su actitud en 2016, cuando era vicepresidente y un golpe derrocó a la presidenta brasileña Dilma Rousseff y sentó en sillón principal del Planalto a Michel Temer. La foto tomada en setiembre de 2016 de un sonriente Biden saludando a otro igualmente sonriente Temer, fue un espaldarazo para el gobierno ilegítimo.

Momento histórico

Para el investigador en geopolítica Martin Jaques de Novion la cumbre de este viernes será un hito en las relaciones entre Brasilia y Washington al «refundar, reconstruir, recomponer» el vínculo después de años de distanciamiento debido a las discrepancias ente Biden y Bolsonaro. El excapitán brasileño nunca dejó de ser un lugarteniente de republicano Trump y como tal mantuvo una posición beligerante contra Biden. La reunión de la Casa Blanca será un parteaguas, un momento «histórico» en esta relación de casi 200 años, plantea De Novion, en diálogo con Página/12.

Lula arribará este viernes a las 17.30 horas argentinas al Salón Oval proponiendo el fin de la guerra en Ucrania. Es factible que desde Washington lance su propuesta de crear una mesa de diálogo para lograr el cese al fuego y crear una mesa de negociación entre Moscú y Kiev, en la que deberían estar China, India y eventualmente Brasil. Dando muestra de su vocación antibelicista Lula anunció recientemente el fin de la exportación de armamentos a Ucrania. Si municiones o armas brasileñas matan a un soldado ruso Brasil no tendrá legitimidad para llamar al diálogo a Vladimir Putin y Volodimir Zelensky, alegó el mandatario.

Amazonia

En la delegación brasileña están el canciller, Mauro Vieira, y los ministros Fernando Haddad, de Hacienda, Marina Silva de Medio Ambiente y la titular de Igualdad Racial, Anielle Franco. El consejero sobre relaciones internacionales y ex canciller Celso Amorim, también es parte de la comitiva.

Lula y Biden anticiparon la disposición de dialogar sobre proyectos conjuntos contra la deforestación, por entender que es una cuestión acuciante para Brasil y para la humanidad. «La Amazonia es una cuestión ambiental pero también es una realidad geopolítica, es un tema de seguridad y una cuestión de fundamental importancia diplomática. Probablemente, este será uno de los asuntos centrales» de la reunión y de la agenda bilateral de los próximos años, sostiene el profesor De Novion.

La diplomacia verde será uno de los ejes de la política externa de este tercer mandato de Lula, quien antes de asumir, en noviembre pasado viajó a la cumbre sobre cambio climático de la ONU en Egipto junto a Marina Silva, la ministra que tiene un buen diálogo en el mundo de las ONGs y es una interlocutora frecuente del representante del clima norteamericano, el ex secretario de Estado John Kerry.

Bolsonaro 

Antes encontrarse con Biden, Lula se reunirá este viernes a la mañana con el senador Bernie Sanders y otros legisladores del ala progresista del Partido Demócrata, que han denunciado la permanencia de Bolsonaro en Florida luego del vencimiento de su visa diplomática, con la que ingresó el 30 de diciembre cuando aún era presidente. El temario de esta reunión no fue anticipado pero podría estar en la pauta alguna estrategia para presionar a Biden y las autoridades migratorias a fin de que se le niegue una visa de turista al dirigente de extrema derecha.

El argumento para tal medida sería el planteado por varios congresistas demócratas: que Bolsonaro utilizó al territorio norteamericano como base desde donde comandó el alzamiento del 8 de enero.