El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, anunció en una visita sorpresa en Kiev un nuevo paquete de 1.000 millones de dólares a Ucrania para ayudarla a hacer frente a las fuerzas rusas. El viaje coincidió con la aprobación en el Parlamento ucraniano del nombramiento como nuevo ministro de Defensa a Rustem Umerov, un tártaro de Crimea que reemplaza a OleksiI Reznikov.

«El presidente Joe Biden me pidió que venga aquí a reafirmar enérgicamente nuestro apoyo, y a garantizar que vamos a maximizar los esfuerzos que estamos haciendo», expresó Blinken al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. «Podemos ver muy claramente los importantes progresos que se están haciendo actualmente en la contraofensiva y son muy, muy alentadores», añadió refiriéndose a los esfuerzos de las tropas ucranianas en el este y el sur para tratar de recuperar los territorios invadidos por Moscú.

El nuevo paquete de ayuda incluye 665 millones en asistencia militar y civil, y servirá para que Ucrania cobre impulso en su contraofensiva, según explicó luego Blinken en una rueda de prensa con su homólogo ucraniano, Dmitro Kuleba. En junio, Ucrania lanzó una contraofensiva contra las tropas rusas que ocupan casi el 20% de su territorio en el sur y en el este. El país confía en un cambio de tendencia desde la toma a fines de agosto de Robotyne, que puede abrir la vía hacia el sur y la península de Crimea, y desplegó operaciones ofensivas contra la ciudad oriental de Bajmut, bajo control ruso desde mayo, y contra la ciudad de Melitopol en el sur.

Uranio empobrecido

El Pentágono indicó en paralelo que suministrará a Ucrania municiones de uranio empobrecido. Estas están destinadas al uso de tanques y son capaces de perforar vehículos blindados, pero son controvertidas por el riesgo de toxicidad química que representan para los militares y la población civil.

«Queremos asegurarnos de que los ucranianos pueden ser tan efectivos como sea posible en esta contraofensiva y creemos que la munición con uranio empobrecido les ayudará a serlo», recalcó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby. También apuntó que muchos ejércitos usan munición con uranio empobrecido, incluido Rusia. «No hay gran controversia aquí excepto la que Rusia está intentando crear. Es una munición efectiva en el campo de batalla y no supone una amenaza radiactiva para la gente», sostuvo Kirby.

Por su parte, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, acusó a Estados Unidos de «mantener a Ucrania en estado de guerra» y aseguró que su asistencia no puede «influir en el desenlace de la operación militar especial», el eufemismo que utiliza Rusia para referirse a la invasión.

Ya en marzo, después de que el Reino Unido admitiera planes para el suministro a Kiev de munición con uranio empobrecido, el gobierno ruso alertó del riesgo de contaminación radiactiva y advirtió que se vería obligado a reaccionar en caso de que Ucrania utilice ese tipo de armamento.