La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, afirmó que su departamento se quedará sin fondos el próximo 5 de junio, de no haber un acuerdo parlamentario entre demócratas y republicanos para incrementar o suspender el techo de deuda. En otras palabras: le puso fecha al momento en que habría un default en la principal economía del mundo. 

“Basándonos en los datos disponibles más recientes, ahora estimamos que el Tesoro no tendrá suficientes recursos para satisfacer las obligaciones del gobierno si el Congreso no incrementa o suspende el límite de deuda para el 5 de junio”, precisó Yellen en una nueva carta enviada al líder republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, donde volvió a advertir sobre la cercanía de un default de no mediar acuerdo.

Previamente, Yellen señaló en diversas ocasiones que la fecha sería “tan temprano” como el 1º de junio, sin dar mayores precisiones, por lo que los cinco días “extra” que se tendrán con seguridad les brindará a los parlamentarios un mayor margen de tiempo para negociar.

Durante los primeros dos días de junio el Tesoro tiene 130 mil millones de dólares de pagos programados (especialmente de transferencias a seguridad social y al programa Medicare) que la funcionaria aseguró que se podrán cumplir. No obstante, una vez realizados, “el Tesoro quedará con nivel extremadamente bajo de recursos”, y ya para el 5 de junio es poco probable que pueda cumplir con todas sus obligaciones.

La deuda pasa por el Congreso

En Estados Unidos, por la Constitución, todo tipo de toma de deuda tiene que ser autorizado por el Congreso, y desde 1917, y por la premura de los gastos de la Primera Guerra Mundial, se modificó el método estableciendo un techo en la cantidad de deuda que el país puede tomar. Estados Unidos periódicamente llega a dicho límite (lo hizo 78 veces desde 1960), lo cual suele requerir un acuerdo bipartidista (demócratas y republicanos) para poder aumentarlo o suspenderlo temporalmente. De lo contrario, caería por primera vez en su historia en cesación de pagos y, por tanto, a consecuencias como una crisis financiera y una recesión. 

La expectativa es que nuevamente se alcance un acuerdo sobre el filo de la fecha límite: precisamente, la última vez que se incrementó el límite de deuda en 2021 fue a sólo cuatro días de caer en default.

El techo de deuda vigente, de 31,4 billones de dólares, fue superado el 19 de enero último, momento en el cual el Tesoro inició una serie de medidas de emergencia que se agotarán en los próximos días. Las mismas permitieron al Tesoro hacerse de 355 mil millones para cumplir con sus obligaciones en estos meses, pero de ellos solamente quedan 67 mil millones, según informó el área.

Tras una falta de avances notables, en los últimos días tanto republicanos como demócratas acercaron posiciones: la oposición sólo accederá a aceptar un incremento del techo de deuda si el gobierno de Joe Biden acepta recortes en el presupuesto.

Biden, «muy optimista»

Al abandonar la Casa Blanca en la noche del viernes, Biden señaló a la prensa que era “muy optimista” sobre las perspectivas de arribar a un acuerdo. Según indicó la agencia Bloomberg, los equipos de negociación de ambos partidos continuaban trabajando esta mañana en los últimos detalles.

Uno de los puntos donde hay mayor distancia en las posiciones es el pedido de los republicanos de incorporar el requisito de tener un trabajo a la hora de acceder a programas sociales como la cobertura sanitaria de Medicaid o las iniciativas de asistencia alimenticia, una idea que rechaza la Casa Blanca.

El nuevo acuerdo, de pulirse estos detalles, aumentaría el límite de deuda a cambio de colocarle un techo por dos años al gasto federal (en lugar de los diez originalmente planteados por los republicanos), con la excepción del dirigido a defensa, que podrá aumentar 3 por ciento el próximo año.