Más de 180 personas murieron y miles resultaron heridas en Sudán por los intensos combates que desde hace tres días enfrentan al Ejército y a un poderoso grupo paramilitar, informó Naciones Unidas este lunes. Al menos dos hospitales de la capital fueron evacuados «mientras los cohetes y las balas acribillaban sus paredes», alertaron los médicos que afirman haberse quedado sin bolsas de sangre y sin material para atender a los heridos.

En una rueda de prensa telemática, el enviado especial de Naciones Unidas en Sudán, Volker Perthes, dijo que la situación en el país es muy inestable y es difícil predecir hacia qué lado se inclinará la balanza, debido a que el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) se han enfrentado de manera «casi ininterrumpida» durante estos tres días. «Las dos partes solo buscan la rendición de la otra parte, no parece fácil emprender ninguna mediación», remarcó Perthes.

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Se recrudecen los combates

Los epicentros del conflicto se encuentran en la capital sudanesa, Jartum, donde está en disputa el aeropuerto internacional que suspendió sus operaciones el mismo sábado, además de la sede de la Comandancia de Operaciones del Ejército, el palacio presidencial y otras bases militares. Sin embargo el Ejército protagonizó este lunes una de sus mayores conquistas, al retomar la sede de la Corporación de Radio y Televisión pública de Sudán, después de que la señal televisiva se cortara el domingo por la tarde por el asedio del grupo paramilitar.

Se están desarrollando también intensos combates en el oeste del país, específicamente en la castigada región de Darfur, donde las FAR tienen una gran presencia. El grupo paramilitar nació de las milicias Yanyawid, acusadas de cometer matanzas y violaciones masivas en el conflicto de tintes étnicos de Darfur (2003-2008), que se llevó más de 300 mil vidas y obligó al desplazamiento forzado de cientos de miles de personas.

Fuego contra los hospitales

Las instalaciones sanitarias de Jartum y otras zonas del país anunciaron el cierre y se declararon fuera de servicio, según el Sindicato de Médicos de Sudán, que denunció que los hospitales están siendo objetivo de los ataques cruzados entre el Ejército y las FAR, que se siguen acusando de asesinar a civiles inocentes. El cierre de las rutas y la peligrosidad de moverse por las calles provocó que los profesionales de la salud no puedan desplazarse hasta los hospitales, que alertan sobre una falta de personal importante que les impide operar en condiciones.

El coordinador del proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la ciudad de Al Fasher, Cyrus Paye, dijo que debido a que todos los demás hospitales en Darfur del Norte tuvieron que cerrar «ya sea por su proximidad a los combates o porque el personal no pudo llegar a las instalaciones debido a la violencia», un total de once personas murieron por sus heridas en las primeras 48 horas del conflicto dado que no tenían lugar donde derivar a los pacientes para recibir tratamiento.

«En otras regiones del país, y especialmente en los estados de Jartum, Darfur, Kordofán del Norte y Gedaref, los equipos de MSF se enfrentan a serios desafíos. Las instalaciones de MSF en Nyala, Darfur del Sur, han sido saqueadas, incluido uno de nuestros almacenes», aseguro Paye, quien también señaló que ni a las ambulancias «se les está permitiendo pasar para recuperar los cuerpos de las personas fallecidas de las calles o para transportar a los heridos al hospital».

Tregua fallida

A pedido de la ONU, el Ejército y las FAR anunciaron este lunes su adhesión a un breve cese de hostilidades de tres horas y la apertura de corredores humanitarios para que los civiles puedan evacuar o ir a por suministros. El acuerdo no fue respetado, según la ONU, que lamentó que sucedió lo mismo que el día anterior, cuando por primera vez se implementó una pausa de los combates también de tres horas que no fue completamente respetada.

Diferentes comités y organizaciones estiman que cientos de personas siguen atrapadas en escuelas, universidades y oficinas, de las que no pueden salir por los combates al tiempo que se están quedando sin suministros para sobrevivir. Además el embajador de la Unión Europea (UE) en Sudán fue atacado en su residencia, informó el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, quien no precisó si salió ileso o resultó herido.

La situación en el país africano es cada vez más inestable, y el Ejército asegura que todos los intentos de diálogo con las FAR, grupo que ha sido disuelto y declarado como milicia rebelde, «fracasaron». A su vez varios organismos internacionales, entre ellos la ONU, han intentado mediar sin éxito entre las partes para alcanzar un alto el fuego que ponga fin a la disputa por el poder entre el líder de las Fuerzas Armadas, Abdelfatah al Burhan, y el comandante de los paramilitares, Mohamed Hamdan Dagalo.