El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunirá este miércoles con su par ucraniano, Volodimir Zelenski, al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas. Luego de cuatro meses de desencuentros y acusaciones cruzadas, los gobiernos de Brasilia y Kiev pudieron encontrar un lugar en la agenda de Lula y Zelenski en Nueva York. 

La guerra en Ucrania y la intervención en persona de su presidente, la emergencia climática y los llamados de países emergentes a acelerar el combate a la pobreza y las desigualdades, tomarán el centro del escenario desde este martes en la ONU con el inicio de los discursos de líderes mundiales ante la Asamblea General.

Expectativa por el encuentro

Las relaciones entre Lula y Zelenski fueron tensas después de que el presidente brasileño afirmara el año pasado en una entrevista que su par ucraniano era «tan responsable como (el presidente ruso Vladimir) Putin» por la guerra. Además, Lula da Silva se negó, ya como presidente, a suministrar municiones a Ucrania y acusó a EE.UU. de incentivar el conflicto.

Lula y Zelenski estuvieron cerca de mantener un encuentro bilateral en mayo, durante la cumbre del G7 en Japón, pero ambos equipos alegaron problemas de agenda. Zelenski dijo sarcásticamente que eso pudo haber decepcionado a Lula y éste le respondió que estaba molesto por no haberse encontrado con el presidente ucraniano. «Zelenski es mayor de edad, sabe lo que hace», dijo Lula en aquella ocasión.

Brasil busca posicionarse como negociador en la guerra de Ucrania, sin tomar partido por Ucrania ni apoyar la invasión rusa. «Los dos (Putin y Zelenski) están en la fase de ‘voy a ganar’. Y mientras tanto, las personas están muriendo«, aseguró el líder de izquierda en agosto. 

Lula es acusado por las potencias occidentales de ser suave con Rusia. En abril, durante una gira por China, dijo que era «preciso» que Estados Unidos dejara «de incentivar la guerra» y que el país norteamericano y Europa deberían empezar «a hablar de paz». 

Luego de ser acusado por la Casa Blanca de «repetir como un loro la propaganda rusa y china» sobre la guerra en Ucrania, Lula bajó el tono y condenó la «violación de la integridad territorial» de ese país. El mandatario brasileño también sugirió a Ucrania ceder la península de Crimea a Rusia para facilitar el fin de la guerra, afirmando que Zelenski «no puede quererlo todo». 

Ausencias y presencias

Se espera que presidentes, primeros ministros y reyes de 145 de los 193 países de la ONU –incluyendo al presidente Alberto Fernández– den discursos ante la Asamblea General, un alto número de miembros que refleja la multitud de crisis globales y la necesidad de abordarlas. El presidente de EE.UU. Joe Biden, Lula y Zelenski hablarán el primer día. 

Lula será el primero en dar su discurso, siguiendo una tradición que se remonta varias décadas. La de Zelenski será su primera aparición en persona en la ONU desde el arranque de la invasión rusa, luego de que la Asamblea General votara en 2022 para permitirle transmitir un discurso pregrabado en Ucrania. Se espera también la palabra del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el iraní Ibrahim Raisi y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

De los estadistas africanos hay interés por ver a quién envían los dos países que acaban de vivir un golpe de Estado, Níger y Gabón. Ya existe el precedente de Mali, donde los golpistas impusieron su nuevo gobierno y fue de inmediato reconocido por la ONU, sin ponerle tantas trabas como las expresadas contra otros gobiernos de facto de Afganistán y Birmania. 

Pero el desfile de oradores estará marcado por ausencias clave: mientras que todos los países enviarán a representantes, los líderes de los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU además de Estados Unidos (Francia, Reino Unido, China y Rusia) no estarán presentes. El presidente chino, Xi Jinping, asistió el mes pasado a una cumbre del grupo BRICS que se realizó en Sudáfrica, pero no irá a la ONU.

Putin, sobre quien pesa una orden de captura internacional de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra en Ucrania, no fue a Sudáfrica y tampoco estará en Nueva York. El presidente francés, Emmanuel Macron, quien sí estuvo en la ONU el año pasado, esta vez se quedará en su país para recibir al rey Carlos III del Reino Unido, mientras que Rishi Sunak, que citó problemas de agenda, será el primer premier británico en ausentarse del debate general en una década.

Líderes de otros grandes países, incluyendo a India que acaba de ser sede de una cumbre del G20 este mes en Nueva Delhi, y México, también enviarán a ministros en sus lugares. Las ausencias hacen prever un mayor interés por el discurso de Zelenski, con la guerra en Ucrania sin un final a la vista.

Sin embargo, el secretario general de la ONU, António Guterres, ya se encargó de rebajar las expectativas sobre un posible avance que frene la guerra: «Para ser honestos, no veo en esta Asamblea General las condiciones para un diálogo serio sobre la paz. Creo que las partes están lejos de esta posibilidad en este momento», reconoció Guterres en una entrevista emitida por las redes de Naciones Unidas.

Pobreza y cambio climático

Este año el tema del debate general de la Asamblea General de la ONU será «Reconstruyendo la confianza y la solidaridad global: acelerando la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia la paz, prosperidad y progreso para todos». Los países emergentes pusieron como prioridad las 17 metas fijadas para el fin de la década, que incluyen terminar con la pobreza extrema y el hambre, asegurar una educación secundaria de calidad, lograr la igualdad de género y adoptar acciones urgentes para combatir el cambio climático y el calentamiento global.

De cara a la cumbre sobre calentamiento global del miércoles, el papa Francisco pidió al planeta que reaccione para hacer frente al desastre climático, con el telón de fondo de los expertos que pronostican que 2023 será el año más caluroso de la historia. «Es hora de trabajar juntos para frenar la catástrofe ecológica antes de que sea demasiado tarde», declaró el papa durante una videoconferencia con el expresidente estadounidense Bill Clinton, en la apertura de la Iniciativa Global Clinton de este año en la sede de Naciones Unidas.