Página/12 en Reino Unido

Desde Anton

A 50 kilómetros Londres, en una granja en la ciudad de Anton, transcurrió «Jalsa Salana», el foro anual de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Un megaevento de tres días que reunió a 41 mil miembros de esa comunidad y a representantes de otras religiones. Cada día, contó con la presencia del califa Hazrat Mirza Masrur Ahmad, líder espiritual de este grupo. 

Largas caravanas de coches llegaron, entre viernes y domingo, a un enorme predio armado con tiempo de antelación donde se levantaron espacios para charlas, rezos y comidas a gran escala. Para ingresar se pasaba por un escáner con una acreditación con código de barras: lo nuevo y lo tradicional convivían. Se veían numerosas familias con niños que participaron del encuentro, con la particularidad de que las mujeres y los hombres rezaban y comían por separado. 

El discurso del califa

En el lugar en el que flameaban las banderas de más de cien países que participaron del evento, el califa Masrur Ahmad inauguró la convención izando la bandera de la comunidad con la imagen de una luna y un minarete, símbolos de la llegada del mesías. Ahmad encabezó el discurso del viernes en la zona de los hombres y el sábado, en el área de las mujeres. En cada caso, el otro género podía seguir su mensaje por grandes pantallas.

«Esta es una oportunidad para escuchar un discurso humanitario y aumentar nuestro conocimiento religioso» dijo Samina Rafi, profesora de inglés, tras las palabras del califa quien dio ejemplos de mujeres que se sacrificaron por el amor al Islam. Rafi, profesora de inglés, llevaba puesto un velo en su cabeza y vestía una túnica, así como la mayoría de las mujeres que participaron de la escucha del mensaje y la oración. 

Los derechos de la mujer

«¿Que si el Islam restringe los derechos de las mujeres? No, al contrario», dijo Rafi. «En Occidente las mujeres luchan por sus derechos, pero el Islam ya nos dio derecho a educación, al trabajo hace miles de años. Lo que sucede en Afganistán, por ejemplo, es producto de unos extremistas. El Islam no dice eso. Nosotros practicamos el verdadero Islam, eso nos diferencia de otros musulmanes». A todas luces se refirió al retorno de los talibanes al poder y, con ellos, el regreso del fundamentalismo islámico y la amenaza de castigo para las mujeres afganas. 

En la lectura del Islam de la Comunidad Ahmadía se permite la poligamia en casos puntuales, como en situaciones de guerra o enfermedad. Amatul Hadi, investigadora y socióloga, hoy jubilada, apeló al escritor George Bernard Shaw en su obra «Llegando a casarse» para dar su opinión. «Una mujer puede ser feliz teniendo un cuarto de un muy buen hombre en lugar del 100 por ciento de un hombre mediocre». 

A la pregunta de si una mujer podría tener cuatro maridos, es decir, subvirtiendo el orden, Hadi respondió: «Ningún hombre lo aceptaría».  

La persecusión en Pakistán

Amat ul Noor llegó al foro desde Estados Unidos recién casada, con expectativa de ver al califa. Su familia, al igual que muchas de las familias de miembros de la comunidad ahmadía, emigraron de Pakistán al Reino Unido y denunciaron persecución. «Una si viaja a Pakistán no puede decir que es de esta comunidad, no puede entrar a una mezquita. Mi papá se fue a sus 40 años amenazado de muerte», contó la joven psicóloga, quien destacó que en estos encuentros se busca estar hombro a hombro con los otros, se busca la unidad.

En Pakistán, si un ciudadano quiere ser reconocido como musulmán no puede aceptar como mesías al fundador de la Comunidad Ahmadía, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (nacido en 1835). India y Pakistán son los países con mayor número de fieles. Los ahmadíes siguen el Corán y al mismo Profeta Mohammad, pero se diferencian con la mayoría de los musulmanes en que éstos aún esperan la llegada del Mesías Prometido. La Comunidad Ahmadía fue fundada por Ghulam Ahmad en 1889, quien se proclamó el Mesías Prometido. Este grupo comparte las mismas fuentes con la rama sunnita del Islam. 

En el Reino Unido se calculan 30 mil ahmadíes y, en todo el mundo, 15 millones. En Argentina, se estiman 50 feligreses. Varios países africanos como Nigeria, Ghana y Uganda entre otros, cuentan con miembros de la comunidad que viajaron para este encuentro en el Reino Unido. 

Es el caso de Agiboll Ajibala Fansat Olebisi, 53 años, quien vino con su hija de 23 años desde Nigeria. «Al menos una vez de cada tres años trato de viajar a la convención anual», dijo acomodándose el velo esta mujer que se dedica al comercio y es viuda.

Con todo, el califa Ahmad cerró el foro con el tema de la pobreza y de la búsqueda de la paz en la sociedad.