El jefe del grupo paramilitar Wagner, Yevgueni Prigozhin, cuya muerte en un accidente de avión, repleta de interrogantes y sospechas, fue confirmada este domingo, se había convertido en una figura protagónica en Rusia por su papel en el conflicto de Ucrania, pero su rebelión contra el Kremlin a fines de junio lo transformó en un «traidor» para Vladimir Putin.

La muerte de Prigozhin fue verificada por expertos en genética y confirmada por las autoridades rusas este domingo. El empresario se encontraba en la lista de pasajeros del vuelo estrellado el 23 de agosto en la región de Tver, al noroeste de Moscú, en el que murieron las 10 personas a bordo. Entre ellas, se encontraba también su mano derecha, Dmitri Utkin.

Rebelión contra Rusia

El multimillonario de 62 años, reconocible por su cabeza rapada y sus duros rasgos, se rebeló el 24 de junio contra el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, tras acusarlo de ordenar el bombardeo de bases de Wagner en la retaguardia del frente ucraniano.

Prometió entonces «frenar» a la cúpula militar de Moscú, recordando que tenía a su disposición «25.000» combatientes, y llamó a los rusos a unirse a sus fuerzas para «acabar con el desorden». 

Putin lo llamó «traidor» y advirtió del riesgo de una «guerra civil».

Los hombres de Wagner habían conseguido apoderarse de cuarteles en el sudoeste de Rusia y emprendieron una marcha hacia Moscú, pero Prigozhin decidió poner fin al motín ese mismo día.

A cambio, el líder de los mercenarios fue en principio perdonado y logró un acuerdo que le permitía marcharse a Bielorrusia y a sus hombres, incorporarse al ejército regular ruso.

El jefe y fundador de Wagner volvió varias veces a Rusia e incluso fue recibido el 29 de junio por Putin en el Kremlin.

El lunes por la noche, apareció en un video difundido por grupos cercanos a Wagner en que decía estar en África, para «hacer a Rusia aún más grande en todos los continentes y a África, aún más libre». 

En la línea del frente

La trayectoria de Prigozhin es insólita: encarcelado en Rusia durante casi una década al final de la era soviética, al salir de prisión montó un exitoso negocio de venta de comida callejera en San Petersburgo, y empezó a ascender como empresario hotelero hasta llegar a codearse con las altas esferas y entrar en otros negocios, entre ellos la creación de un grupo paramilitar, Wagner.

Durante años, Prigozhin hizo el trabajo sucio del Kremlin, enviando mercenarios a escenarios de conflicto en Oriente Medio y África, aunque siempre negó cualquier implicación en ellos.

La estrategia cambió con el inicio de la ofensiva de Ucrania, en febrero de 2022.

En mayo de este año, logró su consagración al reivindicar la conquista de la ciudad ucraniana de Bajmut (este), una de las pocas victorias en 2023 de las fuerzas rusas, tras meses de encarnizados combates.

En septiembre de 2022, cuando el ejército ruso sufría serios reveses, Prigozhin se presentó por primera vez como el fundador de Wagner.

Pero durante la batalla por Bajmut se acentuaron las tensiones con el Estado Mayor ruso: Prigozhin acusaba a los militares de escatimarle municiones y publicó videos en los que injuriaba a los comandantes rusos, una actitud inimaginable para cualquier otra figura en Rusia, donde impera una severa represión.

En octubre instaló sus oficinas en un edificio de vidrio de gran lujo de San Petersburgo y empezó a reclutar a miles de hombres directamente en las cárceles rusas. La oferta hecha a los convictos era luchar a cambio de ser amnistiados. Con una advertencia: los desertores y aquellos que se dejaran capturar serían ejecutados.

Cuando circuló un video de un supuesto desertor de Wagner ejecutado con un martillo, Prigozhin no dudó en elogiar el asesinato y calificar de «perro» a la víctima. «No beban mucho, no se droguen, no violen a nadie», dijo también a un grupo de prisioneros que habían combatido seis meses y recuperado la libertad.

A diferencia de los generales rusos, criticados por no participar personalmente en las batallas, Prigozhin ganó prestigio posando junto a sus mercenarios, supuestamente en la línea del frente.

A inicios de 2023 publicó un mensaje desde la cabina de un caza SU-24 y retó al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a un duelo aéreo. «Si quieres, nos vemos en el aire. Si ganás, te llevas (Bajmut)».

Muerte en un accidente aéreo

Este miércoles, el avión Embraer Legacy 600 de Prigozhin se estrelló por causas aún desconocidas (y que despiertan fuertes sospechas sobre la autoría) a unos 300 kilómetros al noroeste de Moscú cuando volaba de la capital rusa a San Petersburgo. 

En el avión también viajaba el principal comandante y cofundador de la compañía de mercenarios, Dmitri Utkin, y Valeri Chekálov, responsable de la seguridad personal de Prigozhin.

Por el momento, las investigaciones no han arrojado luz sobre las causas del siniestro, entre las que se barajan una explosión a bordo, un fallo técnico o incluso un error de pilotaje.

Algunos medios han señalado la posibilidad de que la aeronave pudo ser abatida, intencionadamente o por error, por misiles de las unidades de defensa antiaérea que protegen una residencia del presidente ruso, Vladímir Putin, situada junto a la ruta que seguía el avión.

El Kremlin ha rechazado de manera rotunda las acusaciones de opositores y de gobiernos occidentales que señalan que Putin podría estar detrás del siniestro del avión de Prigozhin. «Es una absoluta mentira», enfatizó el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov. Putin, en tanto, prometió una investigación «a fondo» sobre el caso.