Rusia lanzó este viernes misiles contra Kiev, doce de los cuales habrían sido derribados, según las fuerzas ucranianas en un ataque que coincide con la visita de una delegación de dirigentes africanos en busca de una salida al conflicto. Seis de esos misiles serían los estratégicos hipersónicos Kinzhal. Pero ninguna fuente independiente podría certificar que armas tan de vanguardia, realmente hayan sido interceptadas, además de seis misiles Kalibr y dos drones de reconocimiento. El jefe de la administración militar de Kiev, Serguéi Popko, dijo que todos fueron interceptados en la zona de la capital.

Según el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, estos bombardeos son un mensaje de Moscú a los mediadores africanos por su reunión con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski. «Los misiles rusos son un mensaje a África: Rusia quiere más guerra, no la paz», tuiteó.

La delegación de dirigentes africanos que incluye al presidente sudafricano Cyril Ramaphosa busca una mediación en el conflicto y estaba en Kiev el viernes para partir el sábado hacia Rusia, a reunirse con Vladimir Putin. Visitaron Bucha, en las afueras de Kiev, escenario de una masacre de civiles atribuida al ejército ruso. Sudáfrica, criticada por su posición cercana a Moscú, se niega a condenar la invasión rusa y afirma que quiere mantenerse neutral e instar al diálogo.

Putin intenta atraer a los dirigentes africanos, argumentando que Rusia está combatiendo contra el imperialismo occidental y acusa a los aliados de Ucrania de perjudicar a África, dado que las sanciones le impiden a Moscú exportar cereales y fertilizantes que ese continente necesita.

Rusia admite un cierto retroceso

El ejército ruso reconoció este viernes que se están produciendo combates intensos en el sur de Ucrania por el control de las localidades de Rivnopil y Urojaine, admitiendo por primera vez en mucho tiempo, un retroceso en el terreno. Las autoridades rusas, comenzando por Vladimir Putin, reiteran desde el inicio de la relativa contraofensiva ucraniana a inicios de junio, que esta operación es un fracaso y ha sido repelida.

Ucrania reivindicó la liberación de un puñado de localidades y de cerca de 100 km² en el frente sur. «Los combates más activos tienen lugar en las localidades de Rivnopil y Urojaine», dijo el ejército ruso. Estas localidades están junto a otras que Ucrania afirmó haber recuperado la semana pasada, en la zona de Vremivka. Rusia afirmó que «cinco ataques de las fuerzas armadas ucranianas fueron repelidos». La zona de Vremivka está a una decena de kilómetros al norte de las principales líneas fortificadas rusas, constituidas por trincheras y trampas antitanques.

El hecho de que haya combates por el control de estas localidades implica que las líneas de los rusos retrocedieron algunos kilómetros hacia el sur y hacia el este, en la frontera de las regiones de Zaporiyia y de Donetsk, que están parcialmente ocupadas por Rusia. El ejército ucraniano reportó avances el jueves, pese a la «poderosa resistencia» de las tropas rusas.

Zelenski no negocia

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, excluyó el viernes cualquier negociación con Rusia, tras reunirse con los dirigentes africanos que buscan mediar en el conflicto. «He dicho varias veces claramente en nuestra reunión de hoy que autorizar cualquier tipo de negociación con Rusia, cuando el ocupante está en nuestra tierra, equivaldría a congelar la guerra, congelar el dolor y el sufrimiento», declaró Zelenski tras el encuentro con la comitiva.

Desde el otro lado del frente de guerra, el presidente ruso Vladimir Putin anunció que Rusia ya transfirió ojivas nucleares a Bielorrusia. «Las primeras ojivas nucleares fueron transferidas a territorio bielorruso. Son solo las primeras, pero antes del fin del verano completaremos el proceso», dijo Putin durante un foro económico en San Petersburgo.

El presidente ruso recordó que el «despliegue de armas nucleares tácticas» en Bielorrusia fue resultado de un acuerdo anunciado en marzo con el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, quien prestó el territorio de su país a Rusia para atacar a Ucrania. Las armas nucleares» tácticas «pueden causar un daño inmenso, pero su radio de destrucción es más limitado que el de las armas nucleares «estratégicas».

La guerra informativa

Vladimir Putin también dijo que Ucrania está sufriendo pérdidas masivas en la primera fase de su contraofensiva, en una jornada en la que Kiev volvió a informar de que sus tropas continúan avanzando junto a la ciudad de Bajmut, una de las tres zonas del frente en que ataca.

Durante su intervención en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Putin declaró que las fuerzas ucranianas han llegado a la primera línea de defensa rusa en algunos sectores, sin conseguir “ningún resultado” y al precio de poner en riesgo sus reservas estratégicas. «En cuanto a los vehículos y equipos bélicos, vemos que cada vez pierden más. Son 186 taques perdidos y 418 vehículos blindados», aseguró Putin, que situó la relación de bajas entre ambos bandos en 10 a 1 a favor de Rusia.

La radiografía de la situación ofrecida por Putin contrasta radicalmente con la de los portavoces de Kiev. La viceministra de Defensa ucraniana, Hanna Maliar, dijo que Rusia perdía 5 y 8 veces más hombres que Ucrania, dependiendo de la zona del frente.

El comandante ucraniano Oleksandr Sirski dijo que sus “fuerzas armadas continúan avanzando y liberando tierra ucraniana” y que el ejército ruso sigue “trasladando unidades militares a Bajmut” para hacer frente a las acciones ofensivas ucranianas. Esta acumulación de tropas, explicó, da a Rusia una superioridad numérica, pero Ucrania tiene ventaja en cuanto a “calidad, precisión y motivación”. Todo esto sería solo el principio, dado que Kiev no parece haber lanzado plenamente su ofensiva, según analistas.

Hacia dónde va la guerra

Algunos estudiosos militares sobre la geopolítica están empezando a preguntarse si el apoyo económico y militar de Occidente comenzará a decaer, ante una guerra que cada vez más, da señales de convertirse en un conflicto extenso en el tiempo. Esta guerra prolongada de desgaste beneficia claramente a Rusia y es cada vez más evidente, que ninguno de los dos bandos podría ganarla con claridad y de manera definitiva.

Fuentes militares turcas dejaron trascender que en estos testeos ucranianos previos a un posible contraataque masivo, Kiev habría perdido 12 mil soldados y centenares de vehículos blindados, un costo altísimo para tan pocos días e ínfimos avances. Según los manuales militares, toda acción de ofensiva fuerte requiere de una superioridad de medios de 3 a 1, algo dificil para Ucrania, más aun luego de la voladura de la represa de Kajovka. Las mayores fuerzas de Ucrania están en el sur y ahora les resulta muy dificil cruzar el río Dniéper que tiene un kilómetro de ancho: serían presa fácil para la artillería y la aviación rusa.