El senador estadounidense Ted Cruz es uno de los principales exponentes del ala derecha del Partido Republicano. En las últimas horas, dio la nota al meterse en los asuntos internos de la Argentina y fogonear la condena a Cristina Fernández de Kirchner por corrupción.

Nacido en 1970 en Canadá, de padre cubano, Cruz accedió al Senado en 2012 y revalidó su banca en 2018. En el medio, en 2016, compitió en las primarias presidenciales republicanas, en las que fue derrotado por Donald Trump. Destaca por sus posiciones contrarias al aborto, a la despenalización del consumo de drogas y al matrimonio entre personas del mismo sexo. También es un duro en materia inmigratoria y descree del calentamiento global. 

Así y todo, el ultraconservador llama aún más la por situaciones bochornosas que lo dejan en ridículo. 

En 2021 sorprendió, de manera desagradable, por sus vacaciones en Cancún mientras gran parte del estado de Texas estaba sin luz por un fuerte temporal. Cuando se supo, salió a defenderse con un argumento por demás curioso: “Nuestras niñas querían ir de viaje y quise ser buen padre”. Para salir de ese mal paso no tuvo mejor que idea que compartir en redes sociales imágenes repartiendo agua. 

Al comienzo de su gestión como senador llamó la atención, en 2013, por su intento para desfinanciar Obamacare, el programa de salud del presidente Barack Obama. En lo que fue un intento desembozado de los republicanos para cerrar al gobierno federal, hizo un discurso de 21 horas. El cierre del discurso no pudo ser más desafortunado. Comparó la iniciativa con la Marcha de la Muerte de Bataan, uno de los episodios más escalofriantes de la Segunda Guerra. Debió disculparse con veteranos del mayor conflicto de la historia. 

«Si mataste a Ted Cruz en el piso del Senado, y el juicio fuera en el Senado, nadie te condenaría». Esto lo llegó a decir el senador Linday Graham, un senador que llegó a ser su jefe de campaña. Así quiso graficar sobre las simpatías que despertaba entre sus pares. 

Cruz fue un crítico del trumpismo. No paró de fustigar al magnate en la interna de 2016 cuando este señaló a su padre cubano como implicado en el magnicidio de John Kennedy, algo absolutamente falso. Y no apoyó la nominación presidencial en la convención republicana. Sin embargo, con los años mutó en un fervoroso defensor de Trump, al punto de cuestionar los resultados de 2020. A tal punto, que incluso después de la toma del Capitolio votó en contra de la consagración de Joe Biden como presidente.

Por último, cabe destacar que en la campaña de 2016, cuando anunció que se bajaba de la contienda por la candidatura a la Casa Blanca, se abrazó a su padre y en el mismo movmiento golpeó con el codo a su esposa.