Bolsonaro fue internado en Estados Unidos por un malestar abdominal

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue hospitalizado y está «en observación» por «una molestia abdominal», confirmó su esposa Michelle, luego de que medios brasileños anticiparan que el líder ultraderechista había sido ingresado en un centro de salud en Estados Unidos. Esta nueva hospitalización de Bolsonaro se produce un día después de que seguidores radicalizados del exmandatario arrasaran los edificios del Planalto, el Tribunal Supremo y el Congreso, lo que lo forzó a tomar distancia de sus seguidores y expresar un tibio rechazo a la violencia. 

Bolsonaro se encuentra en Estados Unidos desde el 31 de diciembre pasado, un día antes de la asunción de su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien debía entregarle la banda presidencial al asumir el primero de enero. Frente al pedido de extradición de Bolsonaro por parte de congresistas brasileños y estadounidenses, Washington aclaró este lunes que «no recibió una solicitud oficial» del gobierno brasileño sobre el expresidente de ultraderecha.

Nueva internación por dolores abdominales

Michelle Bolsonaro publicó en Instagram que el exmandatario ultraderechista está «en observación en el hospital» debido a «secuelas de la cuchillada» que sufrió en 2018 y que lo llevaron a pasar por intervenciones posteriores. Bolsonaro estaría internado en AdventHealth Celebration, un hospital con 220 camas en la ciudad de Orlando, en Florida. 

El anuncio de Michelle Bolsonaro en Instagram

Según el columnista Lauro Jardim, del diario O Globo, Bolsonaro fue ingresado al hospital por sus fuertes dolores abdominales. Esta nueva internación se produce poco después de conocerse que el senador del Movimiento Democrático Brasileño, Renan Calheiros, realizó un pedido al Supremo Tribunal Federal solicitando la extradición inmediata de Bolsonaro y, en caso de negativa, la prisión preventiva del exjefe del Ejecutivo, lo que le daría el estatus de prófugo de la justicia en Brasil. 

Al pedido de Calheiros se sumaron numerosos legisladores estadounidenses, que presionan al presidente Joe Biden para que expulse del país a Bolsonaro. «Estados Unidos debe dejar de otorgar refugio a Bolsonaro en Florida», apuntó en un mensaje publicado en redes la legisladora demócrata por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, quien destacó las similitudes de lo sucedido con el asalto al Capitolio estadounidense hace dos años. A la congresista se sumaron colegas como Ilhan Omar, Joaquín Castro y Mark Tajano, entre otros.

https://twitter.com/AOC/status/1612211900326215681

Freno de Estados Unidos

Sin embargo, Washington salió a rápidamente a poner paños fríos a los pedidos. «Hasta el momento no hemos recibido ninguna solicitud oficial del gobierno brasileño relacionada con Bolsonaro», afirmó el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, a periodistas en México, adonde acompañó a Biden a una cumbre de líderes de América del Norte. 

Sullivan no se pronunció sobre el paradero de Bolsonaro. «Que yo sepa no estamos en contacto directo con Bolsonaro, así que decididamente no puedo hablar sobre su paradero», se limitó a decir. El presidente Biden reaccionó a los disturbios en Brasilia calificándolos de «escandalosos» y este lunes volvió a condenarlos junto a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Tibio rechazo de Bolsonaro

El domingo miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por asalto las sedes del gobierno, del Tribunal Supremo y el Congreso. Horas después el exmandatario, quien se encuentra en Florida, dijo en Twitter: «Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo los vandalismos y las invasiones de edificios públicos como los ocurridos hoy, así como los llevados a cabo por izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla».

https://twitter.com/jairbolsonaro/status/1612242019564548097

El capitán retirado del Ejército, que dejó el poder el pasado primero de enero, repudió en su mensaje «las acusaciones sin pruebas» vertidas por Lula, quien el domingo le recriminó a su predecesor «estimular» los actos golpistas de sus partidarios más radicales. 

Bolsonaro, quien sigue sin reconocer abiertamente su derrota en las elecciones del pasado 30 de octubre, viajó a Estados Unidos dos días antes de la investidura de Lula sin previsión oficial de vuelta. Desde la celebración de los comicios hasta su partida a Orlando, el ahora exgobernante se encerró en la residencia oficial y minimizó sus actos públicos.

Silencio de Trump

Se desconoce si en estos días Bolsonaro estuvo en contacto o se encontró con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien siempre ha expresado sus simpatías por el líder de ultraderecha y también vive en Florida. Habitualmente muy activo en redes, Trump guarda un llamativo silencio sobre los hechos del domingo y no ha hablado ni escrito nada sobre el tema. 

Bolsonaro, también bautizado como el «Trump del trópico», parece haber seguido al pie de la letra el guión del expresidente estadounidense tras ser derrotado en las urnas por Biden en noviembre de 2020. En medio de denuncias no probadas de fraude electoral, Bolsonaro decidió no entregar el poder a Lula en la ceremonia oficial de investidura celebrada el primero de enero en Brasilia y en lugar de eso voló a Florida siendo todavía presidente y en el avión presidencial, lo mismo que hizo Trump con Biden.

Como si la historia se hubiera repetido, los seguidores de ambos trataron de revertir el resultado electoral con manifestaciones violentas en las sedes de los poderes del Estado de sus respectivos países. La toma del Capitolio el seis de enero ocurrió con Trump  todavía como presidente, pero los sucesos del ocho de enero en Brasilia, que llevaron hasta ahora a la detención de más de 1.500 bolsonaristas, se produjeron estando Bolsonaro ya fuera de la presidencia.