El eterno retorno de la violencia 

Jerusalén permanece en estado de máxima alerta este sábado tras sufrir dos atentados con arma de fuego en menos de 24 horas, que hasta el momento han dejado siete israelíes muertos y cinco heridos, en una escalada de violencia. El último ataque fue por la mañana en el asentamiento de colonos judíos Ciudad de David, en el barrio palestino de Silwan, en Jerusalén este ocupado. «Como resultado del tiroteo hay dos heridos. El sospechoso fue neutralizado», indicó la Policía en un comunicado sobre el agresor, identificado como un palestino de 13 años residente en Jerusalén.

El agresor «fue herido y dominado» en la escena por civiles israelíes armados y la policía incautó la pistola del ataque. El atacante habría actuado solo y está en «estado grave» según la radio del Ejército israelí. Y según la cadena Al Jazzera, un líder comunitario palestino contó que el día anterior al ataque, ese niño de 13 años había sufrido el asesinato por tropas israelíes de un amigo de 16 años. 

Las víctimas de este ataque eran padre e hijo, voluntarios del servicio de emergencias israelí Magen David Adom. Este atentado siguió a otro ocurrido la noche del viernes, cuando un sujeto abrió fuego cerca de una sinagoga en Neve Ya’akov, un asentamiento de colonos judíos también en Jerusalén este ocupado, matando a siete personas e hiriendo a tres más. El primer ministro, Benjamín Netanyahu y su ministro de Seguridad Nacional, el colono racista antiárabe Itamar Ben Gvir, acudieron al lugar de los hechos. Como parte de la investigación del ataque, la Policía arrestó a 42 sospechosos, algunos de ellos de la familia del atacante.

El atacante llegó en coche a la sinagoga, abrió fuego e intentó fugarse en su auto. Tras una persecución y tiroteo, los uniformados lo mataron. Aunque aún no se ha desvelado su identidad, la prensa lo identifica como un palestino de 21 años, sin antecedentes por terrorismo.

Desde Gaza, las milicias palestinas de Hamás y la Yihad Islámica celebraron el ataque como un «acto heroico» en venganza por la muerte el jueves de nueve palestinos en enfrentamientos armados con tropas israelíes durante una redada en el campo de refugiados de Yenín, foco del movimiento miliciano palestino en Cisjordania. Esta redada fue calificada de «masacre» por la Autoridad Nacional Palestina, que rompió el canal de cooperación en seguridad con Israel. Luego del ataque en Palestina, varios cohetes fueron lanzados desde Gaza a Israel, que respondió con bombardeos en ese enclave costero bloqueado desde hace años.

La perspectiva palestina

«Miedo, preocupación y rabia» sienten los residentes de Yenín en Cisjordania, tras la muerte de nueve palestinos en la incursión del Ejército israelí. Luego de enterarse del ataque en represalia a la sinagoga, en las calles del campo de Yenín –foco de las redadas israelíes a diario desde 2022— se sintieron los disparos al aire y los cánticos de júbilo entre cientos de jóvenes. Esto se repitió en Gaza, Jerusalén Este y ciudades de Cisjordania como Ramala, Nablus o Hebrón, donde algunos ondeaban banderas palestinas y otros daban dulces a los transeúntes.

La ciudad y las aldeas del distrito de Yenín son de los puntos más castigados desde que en marzo del año pasado Israel intensificó sus incursiones y arrestos en localidades de Cisjordania, tras varios ataques mortales cometidos por palestinos en su territorio.

Esto derivó en una prolongada escalada de tensión en territorio palestino. De los 170 palestinos muertos por fuego israelí en 2022 en territorio cisjordano –el año más violento desde 2006–, 55 de ellos eran de Yenín, dijeron a EFE fuentes del Hospital Gubernamental de Yenín. «El Ejército israelí entra y se mete donde quiere en Yenín. Lo que pasó el jueves ya pasó antes, y podría suceder mañana «, contó el camarero de un restaurante.

Según Mustafa Sheta, director del centro cultural Teatro de la Libertad en el campo de refugiados de Yenín, incursiones como esa no hacen más que «aumentar la indignación entre jóvenes depauperizados sin perspectivas más allá de tomar un arma y unirse a las milicias. Tras una larga ocupación militar israelí sin vías de acabar y el fallido proyecto de creación de Estado independiente palestino, la juventud tiene como referencia «a presos en cárceles israelíes o milicianos palestinos muertos, a los que ve como héroes.

Las calles de Yenín están llenas de carteles con fotos de presos y «mártires», los muertos en combate o por fuego israelí, claves en la memoria colectiva de un población habituada a vivir con la muerte. Yasin Salahat, padre de Ezedín, un joven de 21 años muerto el jueves mientras se enfrentaba a fuerzas israelíes en las callejuelas del campo de refugiados, declaró con orgullo y contenido por su familia: «Mi hijo murió defendiendo su tierra».