El candidato de centroizquierda Bernardo Arévalo consiguió un inesperado segundo lugar en las elecciones presidenciales de Guatemala, dominadas por la ex primera dama Sandra Torres, a la espera de enfrentarse ambos en una segunda vuelta en agosto. Escrutado el 98 por ciento de las mesas, Torres sumó un 15,78 por ciento de los votos, seguido de Arévalo, quien obtuvo un 11,8 por ciento, entre 22 candidatos y un voto nulo que supera el 17 por ciento. 

Las encuestas señalaban que Arévalo y su agrupación, Semilla, nacida de la lucha anticorrupción en Guatemala en 2015, obtendrían un séptimo u octavo puesto, pero el apoyo en las áreas urbanas fue trascendental para acceder a una segunda vuelta. El ganador del ballotage del 20 de agosto reemplazará al presidente de derecha Alejandro Giammattei, quien llega al fin de su mandato con un 76 por ciento de desaprobación según la firma ProDatos.

Giro a la izquierda

«Nuestro profundo y total agradecimiento a las personas que nos dieron su voto de confianza. Gracias por su valentía y por dar un paso al frente» dijo Arévalo, hijo del presidente reformista Juan José Arévalo (1945-1951). «Nosotros no venimos a ganar las encuestas. Venimos a ganar las elecciones. Vamos bien», agregó el sociólogo de 64 años.

Torres, por su parte, se declaró confiada de ganar en segunda vuelta, aunque perdió los ballotages de 2015 y 2019. «Con quien sea (la segunda vuelta) vamos a ganar, nosotros estamos encabezando arriba de un 15 por ciento ahorita», declaró la ex primera dama de 67 años. «Estamos listos, prestos y dispuestos para ganar», expresó la candidata de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Cualquiera sea el ganador de la segunda vuelta, marcará un giro ideológico en el país luego de tres presidentes de derecha: Otto Pérez (2012-2015), Jimmy Morales (2016-2020) y Giammattei, quien debe dejar el mando en enero de 2024. Sin embargo, el partido Vamos de Giammattei sería la bancada mayoritaria en el Congreso de 160 escaños, al ganar 40 diputados, según una proyección del diario Prensa Libre. El partido de Torres tendría 27 diputados y el de Arévalo 24.

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Uno de los grandes protagonistas de la jornada electoral fue el voto nulo, ya que un 17,39 por ciento de la población anuló su sufragio, alcanzando así una cifra más alta que las boletas de cualquiera de los candidatos. El número es además cuatro veces más alto que el de 2019 y refleja el desinterés y la desconfianza en el proceso electoral.

Las encuestas divulgadas en las últimas semanas y días vaticinaban una lucha por el segundo lugar entre el exdiplomático Edmond Mulet y la hija del dictador golpista Efraín Ríos Montt, Zury Ríos Sosa. Sin embargo, Ríos Sosa y Mulet se ubican con un 7,84 y 7,28 por ciento de votos, respectivamente, en cuarto y quinto lugar. La participación electoral llegó al 60 por ciento en un país en el que el voto no es obligatorio.

La sorpresa del «tío Bernie»

Ninguna de las encuestas divulgadas en campaña daba como segundo a Bernardo Arévalo, a quien se lo conoce como «tío Bernie» dentro de la política guatemalteca, por sus similitudes con el político de izquierda estadounidense Bernie Sanders. Sobre sus espaldas recae el legado de su padre Juan José Arévalo Bermejo, quien se convirtió en el primer presidente democrático después de décadas dictatoriales y poner fin a los 13 años del caudillo Jorge Ubico, un admirador de Hitler que sometió a trabajo forzado a los mayas.

Arévalo nació en Montevideo, Uruguay, en 1958 debido al exilio de su padre en Sudamérica y Francia luego que fuera derrocado Jacobo Árbenz en 1954 por una invasión forjada por Estados Unidos. Durante la campaña electoral como candidato del movimiento Semilla, prometió seguir los pasos de su padre para mejorar la educación, reducir la violencia y la pobreza que afecta al 59 por ciento de los 17,6 millones de guatemaltecos.

«Mamá gobierno»

Su rival Sandra Torres es la exesposa del fallecido presidente socialdemócrata Álvaro Colom (2008-2012), quien respaldó a la CICIG, un ente avalado por la ONU que operaba como fiscalía paralela y destapó importantes casos de corrupción entre 2007 y 2019. «Ya no más papá gobierno, ahora Guatemala va a tener mamá gobierno», asegura Torres, quien nació el cinco de octubre de 1955 en el municipio norteño de Melchor de Mencos.

Licenciada en Comunicación y empresaria textil, en 2002 se divorció de su primer esposo, con quien tuvo cuatro hijos, antes de enrolarse en la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), partido socialdemócrata que llevó a Colom al poder y que ella dirige actualmente. 

Torres estuvo detenida en 2019 por supuesto financiamiento irregular en la UNE, pero el caso fue cerrado en 2022. «Recuérdense que las mujeres somos buenas administradoras. Estiramos el dinero para que alcance en el hogar y yo lo voy a estirar para que alcance en el gobierno», dice la ex primera dama de 67 años.