Desde Londres

En un intento de cerrar la caja de pandora que abrió al suspender a Gary Lineker por sus opiniones sobre la política de asilo político del gobierno, la BBC llegó a un acuerdo con el exgoleador inglés y presentador del programa más popular de deportes de la TV británica, “Match of the Day”. Lineker reanudará este sábado la conducción del legendario programa y se normalizará la cobertura deportiva en otras emisiones radiales y televisivas que experimentaron este fin de semana una virtual huelga del staff de BBC Sport, entre ellos grandes estrellas del football, hoy comentaristas, como Alan Shearer o Ian Wright.

La BBC hizo la torsión clásica ante la bola de nieve que había creado con la suspensión de Lineker: anunció una revisión independiente del código sobre opiniones políticas de su staff periodístico. El director general de la Corporación, Tim Davi, indicó que la actual guía tenía zonas grises. “La imparcialidad es importante para la BBC y para el público. La BBC también está comprometida con la libertad de expresión. Es un equilibrio difícil de mantener cuando hay diferentes tipos de contrato con diferentes tipo de audiencia”, se justificó Davi. En su Twitter Lineker celebró la noticia con una definición mucho más precisa de lo sucedido. “Contento de haber terminado con esta semana surrealista. Quiero agradecer el increíble apoyo que recibí en particular de mis colegas de BBC Sport. El fútbol es un juego de equipo: el apoyo en este caso fue 100%”, tuiteó a sus más de 10 millones de seguidores. 

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El anuncio calmó las aguas, pero no cerró el tema. Los analistas políticos y las redes sociales, que explotaron de inmediato ante la noticia, prevén que rodará alguna que otra cabeza en la BBC. Un candidato firme a dejar su puesto es el presidente de la BBC, Richard Sharp, un exbanquero de Goldman Sachs que donó más de 400 mil libras al Partido Conservador y que fue nombrado en el puesto después de facilitar un préstamo de 800 mil libras para el entonces primer ministro Boris Johnson, justo en las semanas previas a su nombramiento al frente de la Corporación.

Un famoso experiodista de la BBC, Jon Sopel, que se separó hace dos años de la organización buscando independencia de sus reglas internas, publicó un tuit lapidario. “Es una suerte que no haya una guía sobre si es necesario declarar que se facilitó un préstamo de 800 mil libras al primer ministro justo antes de presentarse para el puesto de director de la BBC”, twiteó Sopel.

Los tuits de la discordia

El Tsunami político-mediático comenzó el martes cuando el ex futbolista y actual presentador contestó a un mensaje por video de la ministra del interior Suella Braverman. El video llevaba un título explosivo: “Enough is enough. We must stop the boats”

Los “boats” son unas precarias embarcaciones que cruzan el canal de la mancha con inmigrantes ilegales, típico caballo de batalla de los conservadores. “Santo cielo. Esto es más que horrible”, tuiteó en respuesta Linecker. “No hay ninguna terrible invasión de inmigrantes y refugiados. En realidad nosotros aceptamos muchos menos refugiados que cualquier de las potencias europeas. Esta es una política increíblemente cruel contra la gente más vulnerable usando un lenguaje que no es distinto al que se utilizó en Alemania en los 30”.

https://twitter.com/GaryLineker/status/1633111662352891908

La comparación de esta política con la Alemania que los británicos combatieron en la Segunda Guerra Mundial enardeció a los conservadores que le dijeron a Lineker que se limitara a lo suyo y tomara lecciones de historia. El gobierno aprovechó para reforzar su mensaje diciendo que era la política que se necesitaba para terminar con el negocio de los traficantes de la inmigración. “El año pasado más de 40 mil personas hicieron este viaje. Nuestro sistema está siendo desbordado. Este proyecto de ley es uno de los cinco compromisos del primer ministro y lo llevaremos adelante”, dijo la ministra del interior Braverman.

El proyecto considera que el pedido de asilo de cualquier persona que llegue en estas embarcaciones será considerado automáticamente “inadmisible”, que se los detendrá durante 28 días y se los deportará sea a su propio país o a un “país seguro” (Ruanda está entre los países considerados seguros). El endurecimiento respecto a la anterior ley de los conservadores es tal que no solo el conjunto de la oposición sino varios diputados “senior” de los tories expresaron su preocupación por la ausencia de garantías para los menores, sus familias, la falta de acceso a la atención médica, la posible violación del derecho internacional, entre otros cuestionamientos. En este contexto caldeado se reanuda hoy el debate parlamentario sobre el proyecto de ley.

Una cuestión de números

En cuanto a los datos Lineker tuvo la precisión que exige a sus periodistas la carta orgánica de la BBC. El año pasado el Reino Unido tuvo 75 mil solicitudes de asilo en comparación con las 180 mil de Francia y el casi millón que recibió la Unión Europea en su conjunto. A nivel global, la ONU calcula que hay 37 millones son refugiados o asilados políticos.

En cuanto a la comparación del incendiario lenguaje con Alemania, algunos comentaristas, que coinciden con el presentador, le recomendaron no usar el término nazi por el abuso lingüístico-político del término para descalificar oponentes políticos. En defensa de Lineker se puede decir que en su tuit él habla de los años 30, no del Holocausto. La solución final se menciona oficialmente por primera vez en 1942, pero las políticas de estigmatización, violencia y discriminación racial que la precedieron, alimentaron y terminaron concretándola comenzaron en la década previa.

Por otra parte, no es la primera vez que se usa esta comparación. El jefe de la división de derechos humanos de la ONU en 2015, Zeid Ra’ad Al Hussein, declaró en su momento al “The Guardian” que el lenguaje que se usaba para debatir la crisis de refugiados en el Reino Unido tenía ecos de la retórica usada contra judíos alemanes y austríacos que allanaron el camino al Holocausto. Pero Zeid Ra’ad Al Hussein no es una “celebrity” y en ese entonces los conservadores estaban en la cresta de su popularidad: acababan de ser reelectos. Hoy en día están 30 puntos detrás de los laboristas en las encuestas y con una gigantesca crisis económica, social y sanitaria en las manos. Una inteligente comentarista conservadora, Emily Sheffield, (cuñada del exprimer ministro David Cameron), no temió pronunciarse a favor de Lineker apuntando al mismo tiempo que la polémica podía favorecer a los conservadores. “Lo que los tories no quieren es un debate racional sobre este proyecto de ley que es totalmente irracional. Lo que quieren es un griterío emocional para distraiga a los votantes de los problemas que tienen. En ese sentido puede jugarles a favor”, escribió en plena tormenta el viernes en el vespertino conservador “Evening Standard”.

Sheffield no contaba con la rebelión de todos los exjugadores hoy presentadores y comentaristas de la BBC que dejó vacía su programación deportiva del fin de semana seguida religiosamente por millones de hinchas ingleses. Nadie se lo esperaba. Meterse con una de las figuras más populares y carismáticas del fútbol y la televisión inglesa fue un tiro que le salió por la culata al gobierno y a la BBC.