El ministro chileno de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, presentó su renuncia al cargo luego de varias semanas de presiones por parte de la oposición y de la amenaza de un juicio político en su contra. Estaría implicado en una trama de supuestas irregularidades en el traspaso de subvenciones públicas a fundaciones privadas.

«Después de sostener una reunión con el presidente, quiero comunicar que tomé la decisión de presentar mi renuncia de forma indeclinable», expresó Jackson en una rueda de prensa. «Doy un paso al costado después de constatar que mi presencia en el Gabinete fue ocupado por la oposición como una excusa para no avanzar en los acuerdos que Chile requiere», enfatizó el ahora exministro, en referencia al bloqueo a las principales reformas tributaria y de pensiones, instalado por la oposición. El avance de las negociaciones había quedado supeditado a su dimisión. Paula Poblete, que hasta ahora ejercía como subsecretaria de Evaluación Social, será su reemplazante en la cartera.

Jackson indicó que su país «está cansado de vernos pelear, de que existan excusas para poder avanzar en una reforma a las pensiones, en las reformas necesarias para tener un sistema de cuidados, de poder avanzar en la reducción de las listas de espera, de los temas de seguridad”. Y añadió: «Voy a emprender todas las acciones necesarias para develar aquellas mentiras, injurias y calumnias y que se revelen como tales».

La presunta implicación

La renuncia se produjo al borde de un juicio político impulsado por la extrema derecha del Partido Republicano, al que se sumó el resto de la oposición. Se trata del llamado «Caso Convenios» en el que se vieron involucrados militantes y autoridades del partido de la coalición de gobierno Revolución Democrática (RD), fundado por el propio Jackson.

El caso estalló en junio en la norteña región de Antofagasta cuando se desvelaron supuestas irregularidades en millonarios convenios suscritos entre la delegación regional del Ministerio de Vivienda y la fundación Democracia Viva, vinculada a RD. La trama salpicó poco a poco a distintas autoridades y hasta la fecha, ya renunciaron al menos cinco altos cargos, entre ellas las exsubsecretarias de Vivienda y Cultura, Tatiana Rojas y Andrea Gutiérrez, respectivamente.

A principios de este año, la ultraderecha también acusó a Jackson de subejecutar el presupuesto de su cartera en lo relativo al fondo de tierras y aguas indígenas. Recientemente, fue criticado por la gestión ante un robo de ordenadores y una caja fuerte en su ministerio, lo que aumentó las presiones opositoras para su renuncia.

El apoyo de sus compañeros

Tras el anuncio de Jackson, el presidente chileno, Gabriel Boric, señaló que aceptó la renuncia del ya exministro de Desarrollo Social «como un gesto de generosidad que ayude a mejorar el clima político y avanzar en las reformas». «Como dijo el mismo Giorgio, la gente está cansada de peleas. Es hora de ponerse de acuerdo. Chile y los habitantes de nuestra patria están primero», agregó el mandatario a través de una publicación en la red social X.

La salida supone un duro golpe para Boric, porque ambos son íntimos amigos desde las protestas estudiantiles que lideraron en 2011, en favor de una educación pública gratuita y de calidad, y fueron fundadores del Frente Amplio, la coalición que gobierna el país desde marzo de 2022 junto con el Partido Comunista y fuerzas de la centro izquierda.

«Para Boric, Jackson es su socio principal, son una dupla inseparable. Se tienen mucho cariño y han hecho este camino juntos», explicó el exdiputado y analista político chileno, Pepe Auth. «Son como hermanos y para el presidente Boric, que siente que el haber llegado a La Moneda es un proyecto muy colectivo, va a ser muy raro no tenerlo en el Gobierno», expresó Sofía Donoso, investigadora chilena del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

El ministro de Justicia, Luis Cordero, fue otra de las figuras gubernamentales que mostró su apoyo a Jackson. En conversación con el canal Chilevisión, indicó que “el gobierno en su totalidad agradece la generosidad”. Sobre la actitud de la oposición presionando a su compañero, explicó que «el mantener un discurso en base a una imputación, sobrepasa la crítica política”. Además, subrayó que «el país necesita» los acuerdos que «están pendientes, a la espera en el Congreso».

El derrotero de Jackson

Nacido en la ciudad costera de Viña del Mar en 1987, Giorgio Jackson saltó a la primera línea política como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile (FEUC) y como vocero de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) durante las marchas que pusieron contra las cuerdas al primer Gobierno del expresidente conservador Sebastián Piñera.

En 2014, entró en la Cámara de Diputados junto a Boric y la actual vocera del Gobierno, Camila Vallejo, también ex líder estudiantil. Los tres fueron reelegidos en 2018, ya como miembros del Frente Amplio, la coalición fundada un año antes.

Ya en el gobierno, estuvo a cargo del ministerio de Desarrollo Social desde el pasado septiembre, cuando fue removido de la Secretaría General de la Presidencia encargada de las relaciones con el Parlamento, en el marco de la remodelación que acometió Boric tras el fracaso de la propuesta de nueva Constitución en el plebiscito. Pese a su fama de dialogante y buen negociador, Jackson cultivó enemigos en distintas bancadas –incluida la centro izquierda– y no consiguió reunir los apoyos suficientes en el Parlamento para sacar adelante las reformas prioritarias del Gobierno.