Buscan identificar a las víctimas de Franco

Público

Especial para Página/12

Al fin. La lucha de los familiares de 128 víctimas de la guerra civil en España, la mayoría víctimas del franquismo, comenzará a dar sus frutos a partir de este lunes, cuando un equipo de quince técnicos iniciará las tareas de exhumación en el Valle de Cuelgamuros, en la Comunidad de Madrid.

Un laboratorio forense ya se ha instalado en el interior de la basílica del llamado, hasta el pasado año, Valle de los Caídos, para que puedan trabajar los expertos, que integran un equipo multidisciplinar formado por seis forenses y cuatro miembros de la Policía Científica, además de arqueólogos, odontólogos y genetistas.

El objetivo de los agentes será ayudar a identificar las cajas en las que están enterradas las víctimas, en el caso de que los números de inscripción no se aprecien a simple vista. Los familiares fueron notificados esta madrugada del inicio de los trabajos forenses, según el abogado Eduardo Ranz.

Ley de Memoria Democrática

Impulsados por el Gobierno para cumplir la Ley de Memoria Democrática, los trabajos forenses comenzarán con la búsqueda de 18 cuerpos situados en la cripta de la capilla del Santo Sepulcro, en el nivel 0.

Luego continuarán las tareas en los niveles 1, 2, 3 y 4 para localizar a otros 59 cuerpos reclamados por sus familiares, entre ellos los de los hermanos Manuel y Antonio Ramiro Lapeña, naturales de Villarroya de la Sierra (Zaragoza), fusilados en 1936 por los franquistas. Una sentencia judicial de 2016 dictó su exhumación.

Durante una segunda fase, se completará la búsqueda del resto de los 128 cuerpos en otras capillas de la basílica, según fuentes del Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.

Exhumación en la capilla del Santo Sepulcro

La mayoría de los cuerpos reclamados por sus familiares se encuentran en la capilla del Santo Sepulcro, donde los trabajos se realizarán desde el piso inferior hacia arriba, para ir consolidando y apuntalando cada una de las cinco plantas donde hay entierros.

Estas tareas de exhumación tienen lugar «una vez salvados todos los escollos jurídicos, técnicos y de seguridad», aseguran las mismas fuentes, que han dejado claro que se harán «en un acto de dignificación y de máximo respeto a los allí inhumados». Algunos familiares han llegado a esperar veinte años a que llegase este día.

El Gobierno reanudó los trabajos de exhumación el pasado diciembre con una fase previa de acondicionamiento para habilitar los accesos a los enterramientos, asegurar las estructuras arquitectónicas e implementar los protocolos de seguridad laboral necesarios «para una intervención de esta complejidad», como detalla el Ministerio en la notificación enviada a los familiares.

Este lunes comienza la intervención forense propiamente dicha, que consistirá en la búsqueda y localización de los cuerpos, hasta donde sea posible técnicamente, y los correspondientes análisis genéticos que puedan dar lugar a las identificaciones.

«Podemos garantizar que los forenses que se harán cargo de esta tarea se encuentran preparados y tienen una gran experiencia contrastada en este tipo de investigaciones», explica el Ministerio. «La intervención forense se va a desarrollar mediante protocolos reconocidos internacionalmente y los laboratorios de referencia se encuentran acreditados en este ámbito».

Resignificación de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros, situado en San Lorenzo de El Escorial, alberga la mayor fosa común de España, con 33.833 restos de víctimas de ambos bandos de la guerra civil. No obstante, la mayoría de las 128 que serán exhumadas durante estos trabajos son víctimas del franquismo.

Sus familias llevan años envueltas en un embrollo judicial después de que una sentencia histórica reconociera en 2016 el derecho a recuperar los cadáveres de los hermanos Lapeña, fusilados en 1936 y enterrados en Cuelgamuros, donde hasta hace poco permanecieron enterrados el dictador Francisco Franco y el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera.

La Ley de Memoria Democrática también prevé la «resignificación» de este enclave para dar a conocer las «circunstancias de su construcción» y «el periodo histórico en el que se inserta», todo ello con la finalidad de «fortalecer los valores constitucionales y democráticos».