La policía federal desmanteló este miércoles una poderosa organización criminal que planeaba una serie de ataques y homicidios de forma simultánea en cinco estados de Brasil contra altos funcionarios y políticos. Entre los destinatarios de los ataques estaría el exjuez Sergio Moro, conocido por condenar y encarcelar al actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y quien fuera ministro de Justicia en el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro. En 2019 Moro fue el responsable de trasladar a cárceles de máxima seguridad e incomunicar a los líderes del Primer Comando de la Capital (PCC), la organización que domina el narcotráfico en Brasil.

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«El objetivo de la operación es desarticular una organización que pretendía realizar ataques contra funcionarios públicos y autoridades, incluyendo homicidios y extorsión mediante secuestro», explicó la policía federal brasileña en una nota. Por su parte el ministro de Justicia Flávio Dino, de quien depende el cuerpo policial, felicitó a los equipos de investigación que llevaron adelante 24 allanamientos y nueve detenciones.

«Se investigó e identificó un plan de homicidio contra varios agentes públicos (entre ellos, un senador y un fiscal). Hoy la policía federal está realizando detenciones y allanamientos contra esta banda», dijo Dino en su cuenta de Twitter. Según el ministro, los ataques iban a darse de forma simultánea y los principales sospechosos se encontraban en San Pablo y Paraná, donde las autoridades realizaron acciones desde las primeras horas del día, así como en otros tres estados (Rondonia, Brasilia y Mato Grosso do Sul).

El temible PCC

En total, 120 uniformados fueron movilizados para cumplir 11 órdenes de arresto y 24 de allanamientos en residencias e inmuebles de los sospechosos. Entre los objetivos de la red criminal estaba el exjuez y actual senador Sergio Moro, quien señaló al Primer Comando de la Capital como la red responsable de los ataques fallidos. El PCC es considerado la principal organización criminal de Sudamérica

El llamado «partido del crimen» tiene ramificaciones en Bolivia, Colombia, Perú y Paraguay y controla el narcotráfico en puertos brasileños. Sobre ella recaen crímenes como el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en el Caribe colombiano. La organización criminal fue fundada por presos que organizaron grupos para defenderse en el violento sistema penitenciario brasileño, escenario en el que protagonizaron más de una masacre.

En el pleno del Senado, Sergio Moro se mostró alarmado por esta «escalada aterradora del crimen organizado». Más temprano, desde su cuenta de Twitter, el exjuez agradeció «a la policía federal, a la policía de Paraná, del Senado y la Cámara de Diputados y a la fiscalía y policía de San Pablo por el trabajo realizado». 

En su condición de ministro de Justicia de Bolsonaro, el ahora senador ordenó el traslado de varios dirigentes del PCC a cárceles federales de máxima seguridad, en donde quedaron aislados por varias semanas.  Entre los presos trasladados por Moro a las cárceles especiales estaba Marcos Willians Herbas Camacho, conocido como «Marcola» y considerado el líder del PCC. 

Según las investigaciones, una orden que restringía las visitas íntimas en las prisiones federales también habría sido una de las razones de los planes de represalia contra Moro. Para los ataques, que estaban siendo planeados desde el año pasado, los sospechosos alquilaron fincas, casas y hasta una oficina, que estaban ubicados en las cercanías de los domicilios del polémico exjuez. 

Moro, quien estuvo al frente de la Operación Lava Jato, considerada la más grande operación anticorrupción del país, puso a Lula en la cárcel en 2018, por corrupción pasiva y lavado de dinero. Luego de 580 días preso, el líder progresista recuperó su libertad y sus procesos fueron anulados por la justicia.

En San Pablo, el blanco de las amenazas de muerte sería el fiscal Lincoln Gakiya, quien también estuvo involucrado en investigaciones sobre las actividades del PCC. A su vez, los medios señalan entre los amenazados a autoridades del sistema penitenciario y miembros de la policía de varios estados.

El caso disparó una serie de teorías conspirativas en redes sociales. El martes, el presidente Lula le contó al sitio Brasil247 que cuando estaba detenido y los fiscales iban a revisar las condiciones de detención le preguntaban si estaba todo en orden, a lo que el exlíder sindical respondía: «Sólo estaré bien si Moro se jode». Esta declaración fue repudiada por Moro, que venía recibiendo amenazas del PCC y no las denunció. 

El hecho abrió un frente para la derecha, que ya desde la campaña electoral intenta vincular al Partido de los Trabajadores (PT) con el PCC. El expresidente Bolsonaro buscó incluso vincular al gobierno de Lula con el crimen organizado, citando el homicidio del exintendente de la ciudad de Santo André, Celso Daniel, del PT, y de su propio atentado, en la campaña de 2018, un hecho que disparó su popularidad.

El bolsonarismo aprovechó el caso del PCC para exigir una comisión de investigación contra Lula en el Congreso. «Lo que dijo Lula en la entrevista sobre Moro fue la autorización para que el PCC ejecutara el plan, menos mal que la policía federal actuó rápidamente», aseguró el diputado Felipe Barros, del Partido Liberal de Bolsonaro. La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, respondió que la protección ofrecida por el gobierno de Lula a Moro es una «lección de civismo y democracia».

«Un juez parcial a quien no le importó el odio que alimentó con la Operación Lava Jato tiene una lección de civismo y democracia por parte del gobierno de Lula», expresó Hoffmann. Por su parte Flávio Dino aseguró que «es vil, frívolo e inapropiado hacer cualquier vínculo entre estos hechos y la declaración» de Lula.

Según el ministro de Justicia, quienes realizan esta «politización» del caso terminan ayudando a la organización criminal que está en la mira de la policía federal. Luego de participar de un almuerzo promovido por el Instituto de Abogados de San Pablo, Dino subrayó que no hay forma de vincular la declaración de Lula de este martes con una investigación que «ha estado está en curso durante meses».